Diaria - Annette C.M, Obras de Annette C.M

AIXALAG

AIXALAG

people walking near trees covered by snow at daytimeCuenta la leyenda que en Aixalag cada último día del mes pasan cosas inesperadas. Cosas que solo pueden ocurrir en la imaginación de los niños. Cosas que aunque no se quiera decir están fuera del alcance de los adultos o de esas mentes que no son curiosas. Un día normal en Aixalag todo es lleno de nieve, colores y niños felices que ni siquiera el frío les condena a quedarse en casa, pero cada fin de mes el panorama cambia, cada niño está quieto esperando que lo mínimo esté por cobrar vida. Charlotte tenía por costumbre marcar en su calendario cada día, era un veintisiete de diciembre y su pueblito vestía de blanco, las casas y negocios aledaños estaban llenos de luces destellantes, los niños se cubrían con bufandas de surtidos colores que alegraba la vista, los arboles cubiertos de nieve parecía que te contarían sus pesares de cargar con tanta nieve, el paisaje era muy silencioso y Charlotte en sus doce años de vida siempre notó una nostalgia en tanta alegría. Aixalag era un lugar en el que solo podías entrar con una invitación y recomendaciones previas, resultaba muy osado recibir turistas que no respeten los últimos días de cada mes. Días en los que no se trabajaba, no se iba a la escuela, ni siquiera se jugaba. Esos días eran perfectos para apreciar el lugar donde vivías, Asher, el abuelo de Charlotte, aprovechaba esos días para sentarse en su mecedora fuera de casa, y ver el vecindario, incluso había días en los que le contaba a Charlotte la primera vez que pudo escuchar a un árbol y ayudarlo en un mal día. Con mucha nostalgia contaba también cuando murió Flippo en una víspera de navidad. Le decía que no pudo darle un último abrazo para que sepa que nunca estuvo solo. Asher navegó en sus recuerdos y recordó la primera vez que conoció a Flippo, el último día de septiembre, por la tarde, mientras salió llorando porque sus padres le negaron tener un gatito, ese día se recostó bajo las raíces de Flippo, observó cada rama llena de nieve, y cómo caían al piso por el peso, además el maltrato a su tronco que este poseía, secando sus lágrimas en ese momento decidió quitar un poco de nieve y darle un mejor aspecto a Flippo, que este sin dudarlo le agradeció y Asher se desconcertó , acto seguido ese vejo pino abrió de su tronco unas pequeñas ranuras y le obsequió una sonrisa. Desde ese día el abuelo no fue el mismo, esperaba con ansias cada fin de mes para conversar con Flippo, pero nunca imaginó que atravesar los límites de la calma podría traerle problemas.  Aixalag tenía hectáreas de pinos y de historias, una de ellas era que cada cierto tiempo alguno podría ser tu amigo, pero era más considerada una leyenda. Nadie creía en eso, excepto Asher y nadie sabía los riesgos excepto él. Sigue leyendo “AIXALAG”

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